La gente a su alrededor la saluda, pero ella no los conoce. Sabe que la flexibilidad de la música es fuerte hasta el punto de permitir al público asimilar diferentes emociones, así que se limita a cerrar los ojos y a aspirar malas hiervas por si las moscas. Ese cruce de temas musicales plagados de efectos era la escena que más se ajustaba a la perfección: esa era la gente que jamás podría aburrirla.